
Por qué el 94% de las empresas no ve resultados de su inversión en IA (y qué puede hacer diferente una pyme panameña)
Un dato que debería preocupar a cualquier directivo
Un análisis de McKinsey QuantumBlack, reportado por Tech Times el 26 de agosto de 2026, encontró que pese al gasto récord en inteligencia artificial, el 94% de las empresas todavía no logra que esa inversión se traduzca en un impacto medible sobre sus resultados financieros. El dato no significa que la tecnología no funcione: el mismo estudio encontró que el 80% de los trabajadores individuales sí reporta ganancias reales de productividad en su trabajo diario. El problema aparece en el salto de "productividad individual" a "resultado de negocio": solo el 6% de las organizaciones logra atribuirle a la IA un efecto significativo sobre sus utilidades.
Esta brecha —entre lo que la IA hace por una persona y lo que hace por el negocio como un todo— es, probablemente, el hallazgo más importante de todo lo que se ha publicado sobre inteligencia artificial empresarial en lo que va de 2026. Y no es un problema exclusivo de las grandes corporaciones globales: aparece, con matices propios, también en América Latina y en Panamá.
América Latina: la adopción avanza, pero de forma desigual
Un relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), citado por Ámbito Financiero, encontró que el 42% de las pymes de la región ya comenzó a implementar inteligencia artificial durante 2026, que el 31% realizó inversiones concretas y que un 72% adicional planea sumarse en el corto plazo. Brasil y México lideran la adopción regional, con 76% y 70% respectivamente, según cifras recogidas por el medio Somos Pymes, apalancados en su uso dentro de comercio electrónico, logística y atención al cliente.
El diario Portafolio advirtió, sin embargo, que esta carrera por implementar IA está abriendo una nueva brecha dentro de las propias empresas latinoamericanas: las que cuentan con más recursos logran llevar sus pilotos hasta producción y escalarlos, mientras que las más pequeñas quedan atrapadas en fases de prueba que nunca se traducen en un proceso de negocio real. En otras palabras, el tamaño de la inversión no es lo que determina el resultado — la disciplina de implementación sí.
Panamá: buen contexto, adopción rezagada
En el plano local, Panamá avanza en el frente institucional: el país formalizó su incorporación a Pax Silica, la alianza impulsada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para asegurar cadenas de suministro de IA y semiconductores, y contempla una inversión de 105 millones de dólares en los próximos cuatro años para formación de talento e infraestructura, según Forbes Centroamérica. El respaldo político y la narrativa de "hub regional de IA" están instalados.
Pero el uso real dentro de las empresas cuenta otra historia. Según datos de Revista LEA, el 44% de las personas trabajadoras en Panamá utilizó inteligencia artificial en sus tareas diarias durante 2026, un avance de apenas 4 puntos porcentuales frente a 2025, y esa cifra ubica al país como el de menor uso de IA de la región, por debajo de Ecuador (45%), Argentina (57%), Chile (61%) y Perú (65%). La conclusión para cualquier empresario panameño es directa: el entorno macro es favorable, pero la ventaja competitiva todavía está disponible para quien decida moverse primero dentro de su sector.
Lo que sí funciona: casos de uso acotados, no transformaciones totales
Si la mayoría de las empresas del mundo no logra traducir su inversión en resultados, ¿qué hace diferente al 6% que sí lo consigue? La evidencia disponible sobre pymes en la región —recogida en guías sectoriales sobre adopción de IA generativa en México y Centroamérica— apunta a un patrón consistente: las empresas que ven resultados no intentan "implementar IA" como proyecto general, sino que eligen un proceso de negocio específico —atención al cliente, generación de propuestas comerciales, análisis de datos de ventas, contenido de marketing— y miden ahí el efecto antes de expandirse a otra área.
Ese es, también, el mensaje que dejó el reciente Festival IA Panamá 2026: la etapa de "probar por probar" con la inteligencia artificial ya pasó. Lo que distingue a las empresas que capturan valor real es la combinación de herramientas de uso general —asistentes conversacionales como los que ofrecen los principales proveedores del mercado— con automatizaciones puntuales sobre un flujo de trabajo ya existente, y no la adopción de plataformas complejas y costosas antes de validar el caso de uso.
El reporte "Estado de la IA en las empresas 2026" de Deloitte España, publicado el 28 de agosto, refuerza esta misma idea desde otro ángulo: el 85% de las empresas españolas planea aumentar su inversión en IA el próximo año fiscal, y cerca de un tercio prevé incrementos superiores al 20%. Según Javier Echániz, socio de AI & Data en Deloitte España, si 2024 y 2025 fueron los años de la exploración, 2026 debe ser el año de la "industrialización" de la IA dentro de las empresas — es decir, el momento de pasar de pilotos aislados a procesos productivos con métricas claras.
La pregunta que toda pyme panameña debería hacerse antes de invertir
Con este panorama, la pregunta relevante para un gerente general o director de operaciones en Panamá no es "¿deberíamos usar IA?" —esa discusión ya quedó atrás—, sino "¿en qué proceso concreto de nuestro negocio vamos a medir el retorno de esta inversión, y con qué indicador?". Sin esa respuesta clara antes de empezar, es fácil sumarse al 94% de empresas que gastan sin ver impacto en sus resultados. Con ella, incluso una pyme con recursos limitados puede moverse más rápido que competidores mucho más grandes que siguen dispersando su inversión en múltiples pilotos sin dirección.
En Black Sheep Technology acompañamos a empresas panameñas y de la región a identificar ese primer caso de uso de alto impacto y a implementarlo con una metodología que prioriza resultados medibles sobre la adopción de tecnología por sí misma. Si su empresa está evaluando por dónde empezar con IA, conversemos.
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